El presente día, gusto de dedicar un pequeño espacio en este blog, al tópico ardiente de las horas venideras: La activación del Gran Colisionador de Hadrones.
Para quienes, desconozcan esta magra innovación científica, tomaré la gentileza de explicarles brevemente de que versa este asunto: El LHC, es uno de los aparatos de ingeniería científica más complejos hasta la fecha. Requirió de 20 años, multidiversos especialistas y millones de fondos económicos para su creación. Básicamente, intentará la recreación de las condiciones proto-biogénicas del universo; para reconstruir, lo que la ciencia llama “bosones de Higgs”, que hasta tales fechas, el occidentalismo adopta como “Partícula de Dios”. Tal partícula, solo se conoce de manera teórica, pues no ha sido posible su visualización hasta, que este proyecto vió su culminación. El equipo de ciencia del CERN [Centro de Investigaciones Nucleares de Europa], tiene todo su entusiamo puesto en que este proyecto, pueda al fin descifrar mil y un misterios naturales, como si de una navaja suiza se tratase [¿Será esa la razón por la cual fué construida en este mismo lugar? ¿Coincidencia o mero hecho factual? :-P]
Dos científicos disidentes [Walter Wagner y Luis Sancho], sostienen que el LHC acarrea severos peligros, una vez que sea activado, el 10 de Septiembre del año en curso. Su premisa, radica en el hecho que, tal sofisticado aparato de ingeniería novísima, podría crear un Agujero Negro, que podría absorber nuestro planeta, y parte del Universo. Pocos días después, el CERN respondió, respaldado por un legote de hombres y mujeres de ciencia, que tal premisa era improbable, basándose en el hecho, de que los experimentos a simular en el LHC se producían de manera natural en el universo, y aún con ello, la vida sigue.
Los medios, en su tarea, formal o informal de acreditar información a las masas, han dado cierto aspecto negativista al asunto, apoyando, muchos, la teoría escatológica respaldada por Wagner/Sancho.
Justo ahora, lectores intrigantes, vienen a mi algunas frases bien históricas, y otras deducciones silogísticas, que si me permiten, expresaré sin explayarme en demasía.
En Junio de 1633, Galileo Galilei pronunció una serie de palabras, que conmocionarían la manera en que nuestro mundo era analizado. “Eppur Si Muove”… En una triada parecida, juega el equipo CERN al afirmar: “Y aún así, existimos”. La ciencia, ha demostrado múltiples ocasiones, que la incertidumbre y el error son dos grandes pasos para grandes descubrimientos. Es ahora, con el LHC, que tal percepción se torna al dominio público, por jugar un tema tan “delicado” como este. ¿Y por qué hasta tales momentos, queremos cometer el atroz atrevimiento de introducir nuestro criterio en temas de tales virtudes?… Resultase, la ironía del científico frente al público observador.
Es evidente, que la incertidumbre genere, como consecuencia, un grado elevado de temor y desconfianza. ¿Pero que conocimiento, protounitario, es capaz de defenderse, sin firmes pruebas de lo que se investiga?. Es allí, cuando la deducción se convierte en arma de doble filo: Convéncete o Déjate Convencer.
Personalmente, tengo ya una postura fija acerca de la activación de este macrodispositivo: Conllevará el inicio de una nueva era para los estudios físicos, químicos y computacionales. Esto radica, en los hechos visibles: si los experimentos son exitosos, podremos comenzar a reconocer las relaciones entre espacio/tiempo, y su ínfima relación con la continuidad de la materia. Los conclusores que surgirían a partir de estos resultados serían de insospechadas proporciones. En este momento, podrían ocurrírseme las siguientes
- Comprobación/Refutación de hipótesis y leyes de la Física
- Introducción de nuevas leyes científicas naturales
- Refutación/Comprobación del paradigma teológico de la creación
- Desarrollo de la computación cuántica, por tanto de la quinta-sexta generación computacional.
- Introducción de la cuántica a la indumentaria de vida común de la humanidad [¿Por que negar el principio de poder crear un pañal cuántico, capaz de retener líquidos ilimitados?
Por ahora, no deseo profundizar más en el aspecto formal de ello; pues, de antemano sabemos, que se desarrollarán a su debido tiempo. Lo que es indiscutible recordar, es el compromiso ético que la ciencia sostiene con su propia naturaleza. Estos mismos poderosos conocimientos, pueden usarse de ambivalentes maneras, y desembocar, en un fatalismo probablemente descrito diligentemente por Asimov u Orwell.
¿Y Usted, amable lector, piensa que nuestro mundo dejará de existir en 26 horas, 30 minutos?. Saque su propia conclusión del tema, y sea un poco escéptico, incluso de mí. Nadie es perfecto en su manera de analizar las cosas. Por esta misma razón, se llama Vida [Diversitas Vita].
Saludos Afectuosos
Buru







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