Mar 12

Hoy vuelvo al blog, después de una serie de acontecimientos, que de cierta manera, han revivido la flama de la nostalgia púramente melancólica… Diría la gran Lila Downs que esta noche, “traigo penas en el alma”.

Suena realmente falaz el título arriba especificado, a contraste con mi preludio a este nuevo mensaje, que tal vez, omitirá el tiempo, en su sabio albedrío.

Lacónico pues, he de volver a ser, o acaso me queda bién el Satín y el lujo empedernidos de bella gracia cosmopolita…. La ciudad, no diviso más, como el bello elemento entre el parnaso emotivo, la crudeza intelectual y el averno de las rémoras diarias. La grandeza de los etereos heroes conquistados, hoy se esfuma entre sortilegios y enhechizos desconocidos. A este lunario, no hay mejor dedicatoria, que la ensimismada consternación de lo popular, que a esta fecha, pasa a ser un aliciente, para hacer de mis Diciembres, una época menos criticable.

Escuchaba hace un tiempo, que no hay remedio más grande que el alcohol para curar las penas…. Creo, que ni la repulsión que tengo hacia esta sustancia, ni la admisión de tal conducta es una justificación válida.

Es cierto, “traigo penas en el alma”… Y como diría, una vez más, la gran Lila Downs

Entre copa y copa se Acabó mi vida…
llorando borracho tu pérfido amor,
qué negros recuerdos me dan tus mentiras,
cómo cuesta lágrimas una traición.

Traigo penas en el alma que no las mata el licor

en cambio ellas sí me matan entre más borracho estoy.
Quiera Dios que a tí te paguen, con una traición igual
para cuando te emborraches, tú sepas lo que es llorar.

No, lectores míos. No me invadió el amor, ni ninguna melosa causa análoga…. No es más, que mi llana melancolía, por aquello que bien sé, me falta aprovechar.  He dejado pasar un tiempo de portentos, obligándolo al suplicio interno que conlleva el objetarse a la sumisión misma… Pero, a pesar de ello, y de ser tiempos en el que la constante camaleónica se presta a una visceralidad asombrosa, creo que me quedo, con una gran frase, que alguna vez escuché rodar en algún libro, que ahora, no recuerdo….

“Nadie esta obligado a vivir a pro del recuerdo. El recuerdo, solo es una hojeada obligatoria, de manera constante, hacia lo que un día fuimos… Cada momento fluye, muta, y se transforma… Nunca muere, puesto la metafísica y la física misma admiten como principio la movilidad de todas las cosas…. Por tanto, a pesar de nunca ser los mismos; pues la constante transformatoria nos seguirá al ardiente paso del tiempo, estamos condenados a ser libres, y por tanto, algárabos en-sí y no por-sí.”

Espero lectores, no haberles aburrido con este conceptualismo, pero hace ya un tiempo, que buscaban salida tales palabras. Conforme me quedo, con haberlas escrito ^o^

Saludos

Buru

escrito por bbburu

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