Hola lectores ^o^:
Después de un grato descanso, vuelvo al mundo del “blogueo”, esta vez, entre pensamientos y reflexiones del vulgo.
Es innegable, en la naturaleza del Ser, el preguntarse sobre el tiempo. El tiempo es un factor base en el desarrollo de las comunidades, y en aspecto resaltante, de las propia persona. Es cierto, hace muy poco tiempo hablé sobre su sobria prudencia, mas es importante que destaque un punto vital en esto.
Este invaluable valor, es tomado muchas veces en una manera “obseso-compulsiva”. Grandes ocasiones se ha tenido el pensamiento de que el “guardián de las horas” es oro, y por tanto, en erronea conclusión, dinero. Si bien es cierto que esta teoría tiene valor dentro de la doctrina Administrativo-Contable, en la vida real, es justo dar “tiempo al tiempo”, como dirían algunos poetas del vulgo.
Cierta frase, de uno de los juglares modernos [Fernando Delgadillo], da un equilibrio someramente grandioso al tiempo:
“Dale a las cosas su tiempo, que ellas te darán el tuyo”
Esta frase tiene, a mi parecer, un doble significado.
1.- Por un lado, puede indicar la tendencia a “Organizar Tiempos, sin ser obsesivo, para al mismo tiempo, poder deleitarse, con los sabores que la vida nos presta”.
2.- Por el otro, nos invita a dar prudencia al tiempo mismo. Muchas veces, un adelanto a éste no tendrá una significativa mejoría en nuestro desarrollo íntegro personal/social.







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