Y en el post del día corriente, vino a mí la idea que, en algún momento, le llega a todo bebé adulto, séase experimentado o no… El dilema del uso…
Y dícese “dilema”, puesto que, es generalmente, un dolor de cabeza lidiar con la presión que envuelve el usar este objeto de gusto (no confundir, erróneamente, placer con gusto, pues aunque pareciera que en la práctica común son idénticas, en la teoría real no lo son así). Generalmente, este forzoso acontecimiento conlleva a una serie de factores que, después, pasarán a definir parte de la personalidad del Infantilista. Pero, ¿por que aparecen? ¿son acaso estas crísis un aliciente válido?…
La Respuesta, es un sí rotundo, y hay una frase que hace uso de razón para nuestra peculiar situación:
La austeridad es consecuencia, o bien de tempestades, o bien de vientos muy favorables.
— Xavi Macgowan
¿Que quiero decir con ello?. Las tempestades, o crisis, siempre han sido un factor indispensable para la evolución humana, puesto que lo hacen enfrentarse a sus mas arduos defectos, pero también a sus grandes virtudes.
El hombre nada puede aprender sino en virtud de lo que sabe
— Aristóteles.
Y, según esta gran última frase, de uno de los mas ilustres maestros de la Filosofía Humanista, el hombre aprende gracias a aquello que bien pueda saber o desconocer sobre ciertas situaciones…
Entonces, me dí a la tarea de analizar concretamente esta última frase, como bién armas pudieran haberme dado para este Paradigma, que excedía por instantes, mi saber…
Si el hombre, como indica Aristóteles, nada puede aprender sino por aquello que bien aprende, ya sea por virtud o por inclemencia, entonces ¿Cómo aprende aquel que solo centra su atención en el suplicio personal?… Definitivamente, era algo que contradecía la naturaleza de las palabras Aristotélicas. Fue entonces que deduje, que, “el hombre, sin mas penas o glorias, aprende al ritmo en que la vida le lleve. Aunque, si tiene mas penas, es cuando el aprendizaje vuela y se convierte en tirano”. Es entonces, que el estado de confusión, no conviene al Alma, al Espíritu mismo. Y es aquí en donde pregunto… ¿Acaso deseamos más al suplicio que a la magnificente tranquilidad?. No con esto indico que no sea necesaria una “tormenta visceral” de pensamientos, en lo que realmente hago meollo es, en el obseso que tenemos a veces, por querer sufrir de más, y dejar de controlar a nuestro pensamiento mismo, redimiéndolo; a veces por temor, o ciertas ocasiones, por simple indiferencia.
Ahora que hemos deducido, que es natural el poseer “visceralidades”, gracias al principio del equilibrio de las cosas, y de su continua renovación, también hemos de admitir, que muchas veces, tales visceralidades no son impuestas por ámbitos personales, sino por los contrarios, que indagan en la privacía de cada cual, pero que bien afectan el criterio, por evitar futuros desencuentros….
Siendo cierto esto, el dilema de usar o no usar “amigos blancos” radica en términos meramente unipersonales… ¿Son acaso validos estos prejuicios iniciales, medios o finales?. ¿Tienen un real fundamento?. ¿Conviene dentro de nuestro pequeño universo el ser precavidos con ello?. ¿Será el tiempo, lugar y forma adecuados de pensar en ello? Estas son respuestas a preguntas, que, queridos lectores, todos nos hacemos algún día.
Y con esta idea, cierro el día de hoy ^^.
Un Gran Saludo a Todos
Buru
p.d: Feliz y Anticipado San Valente ^o^ [En este pequeño espacio, aún cuando minimalista, más significativo, dedico mis más grandes estimaciones diversas a todos aquellos amigos con los cuales he tenido la gran fortuna de encontrarme. Aquí, amigo mio, va tu nombre… Gracias por su amistad]







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